Mercedes, la presidenta de Maizca, y Esmeralda, socia fundadora, el día de la subasta.

Mercedes, la presidenta de Maizca, y Esmeralda, socia fundadora, el día de la subasta.


Esta mañana se entregó a la ONG MAIZCA, por parte de la Escuela de Arte Dionisio Ortiz, el dinero recaudado en la Subasta Rakú del pasado 22 de diciembre. En ella se subastaron piezas de cerámica artística realizadas por los estudiantes de este ciclo formativo.

La inmediata pregunta sería: “¿Se recaudó mucho dinero?” La respuesta es 1.034 €.

No es una cifra elevada, considerando las que actualmente se manejan en Cooperación al Desarrollo. Una minucia.

Sin embargo, para una ONG pequeña como MAIZCA, que funciona básica y casi exclusivamente con voluntariado, supone el poder apoyar a 10 mujeres indígenas del Altiplano guatemalteco con un banco comunal (microcrédito), sin necesidad de llamar a la puerta de ninguna institución pública. Estos proyectos tan pequeños no caben en ninguna convocatoria para subvenciones que se precie.

Una cifra pequeña que no cambiará el nuevo orden de la globalización, ni la economía mundial, pero que supondrá un cambio fundamental en la vida y autonomía de cada una de esas 10 mujeres y sus familias.

Soy consciente de que se cuestionará la importancia de este hecho a un nivel de grandes “objetivos estratégicos”, pero si podemos transformar nuestra realidad cercana, la que está en nuestra mano, estaremos empezando a cambiar el mundo.

Desde aquí quiero dar las gracias al profesorado de la Escuela Dionisio Ortiz que organizó la subasta, y especialmente a cada estudiante que donó la obra de sus manos para hacer de esta “otra” cooperación, una pequeña obra de arte.